Todos sabemos que podemos ser positivos, pero que no siempre es fácil. Podríamos pensar que estamos inclinados a sentirnos positivos cuando las cosas van bien, y eso es bueno. Pero lo mejor siempre será, sentirnos positivos en aquellas circunstancias en que parece que nada mejorará por largo tiempo. Debemos trabajar en ello, porque si las cosas van mal y nos tornamos negativos, no podemos ayudarnos a nosotros mismos a pensar claro y encontrar soluciones a los problemas que nos aquejan.
El ser positivo tiene más probabilidades de triunfar, que quien es negativo. Es simple, cuando te acostumbras a pensar en claro cuando se presentan los problemas, y te impones tratar de mantener fuerte en la adversidad, así como reflexionar antes de tomar decisiones y siempre tratar de evitar que la negatividad forme parte de nuestro pensamiento para entorpecer el camino, siempre será más fácil encontrar como hemos dicho, soluciones, sincerarnos sobre la situación y trabajar para arreglarla.
La positividad de ánimo influye en la salud física. Las personas negativas tienden a agravar las situaciones que pueden ser difíciles, es cierto, pero con la negatividad se ven sobredimensionadas. Esta situación es el resultado de las grandes cargas de estrés, traducidas en irritabilidad, nerviosismo, insomnio y otras condiciones que afectan la salud física como la ansiedad, aunque ésta también la provocan situaciones positivas. Por ello quien es positivo tiene una mejor calidad de vida que quien se deja llevar por el sentimiento de negatividad cuando se enfrenta a los problemas.
Las personas positivas resisten mejor los contratiempos de la vida. Tornarnos negativos pensando que las cosas no tienen solución, o dejándonos llevar por el desánimo, tiene su efecto en nuestra salud física y mental; pero también la positividad tiene una importancia enorme en la forma en que damos la cara a las exigencias de la vida. Y es que siendo positivos estamos más claros de ver lo que sucede, decidir y aprovechar la experiencia, y cuando tenemos que enfrentarnos a algo nuevo, podemos pensar claramente tomando ventaja de nuestras anteriores experiencias, sin la ansiedad que nos provoca sentirnos fracasados de antemano.
Ser positivo es contagioso como ser negativo. Las personas influimos unas en otras. Los que tienen pensamientos negativos tienden a influir sobre su entorno, y por ello debemos ser positivos pensando que todo tiende a solucionarse, que la vida no es siempre contratiempos y que podemos remediar muchas cosas, y sobrellevar las que no podemos solucionar.
